El trasplante del bonsái es uno de los procesos que más dudas genera en quienes tienen esta maravilla a su cargo, sobre todo cuando se están iniciando en este apasionante mundo y solo quieren lo mejor para su planta, con el objetivo de que la misma se encuentre con la máxima salud y pueda experimentar un desarrollo y un crecimiento espectacular. No se trata solo de que el árbol luzca bonito, sino de que se encuentre bien en cada momento del año. 

Hablando de esto, no falta nada para comenzar la primavera. Nos encontramos en un instante en el que el bonsái termina el reposo invernal y se prepara para una brotación. Lo has adivinado, es ahora cuando debes trasplantar. Para que sepas cómo tienes que hacerlo, desde Zoka te traemos el trasplante de tu bonsái paso a paso. ¡Sigue estas instrucciones y te saldrá genial!

¡Toma nota del trasplante de tu bonsái paso a paso! 

Antes de entrar de lleno en el trasplante de tu bonsái paso a paso, recuerda que debes hacer una buena planificación de lo que necesitas. Lo que queremos decir es que es muy importante que tengas a mano todo el equipamiento necesario para realizarlo. Así todo se llevará a cabo con más agilidad y el árbol sufrirá menos. 

Ya sabes que un bonsái es delicado y tiene cierta facilidad para sufrir estrés, lo que hace que pueda perder facultades. Recopila la maceta, el sustrato, la tijera de poda, el rastrillo, la malla, el alambre y el pulverizador y ya estarás listo para ponerte manos a la obra. 

Ahora sí, así es el trasplante de tu bonsái paso a paso

  1. Saca el bonsái de la maceta: Esto es algo que tienes que hacer con mucho cuidado y suavidad para que el árbol no sufra. Cuando ya lo has retirado, elimina el sustrato viejo con el palillo y aprovecha para desenredar las raíces. No tengas prisa y tómate tu tiempo para hacer todo con finura.
  2. Poda las raíces: Es clave para poder mantener el tamaño ideal del bonsái. Desde luego, tienes que eliminar las raíces que estén dañadas o podridas, pero también aquellas que sean excesivamente largas o gruesas. ¡Céntrate en esto!

    Si podas en exceso, estarás debilitando la planta. Estamos hablando de hacer solo unos retoques necesarios. Quédate con las raíces finas, que son las que favorecen la correcta absorción de nutrientes para el bonsái.

  3. Prepara la nueva maceta: ¿Qué debes acicalar? Pon la malla sobre los agujeros del drenaje para que el sustrato no se escape e intenta utilizar un par de alambres por esos mismos orificios para sujetar el bonsái a la perfección. Una vez ahí, añade una pequeña base de sustrato en el fondo de la maceta. Esto favorecerá un adecuado drenaje.

    En este punto es donde ganan protagonismo nuestros abonos. Prepara una solución de Zokamin Enraizamiento, siempre respetando la dosis recomendada y sumerge las raíces en la misma.

  4. Coloca bien el bonsái: Debes colocar el árbol sobre la capa de sustrato del fondo de la maceta. Ponlo en la posición correcta y siempre ajustando su inclinación y orientación para que tenga un aspecto natural. Fija la planta a la maceta con los alambres y así te aseguras que la misma no se mueva mientras desarrolla nuevas raíces.

  5. Añade el sustrato: Tienes que hacerlo alrededor de las raíces poco a poco y hasta arriba. Posteriormente, utiliza un palillo para presionar el sustrato y eliminar las bolsas de aire que queden. Así las raíces tendrán un contacto pleno con la nueva tierra.

  6. Riega: Se realiza con el objetivo principal de fijar el sustrato y favorecer la hidratación de las raíces. Este riego también debe llevarse a cabo con Zokamin Enraizamiento para lograr la máxima eficacia. Hay que regar hasta que el agua drene y salga el agua completamente limpia.

Con todo el proceso realizado, ya solo queda que sigas queriéndolo como siempre para darle los cuidados que necesita. Busca su protección y se asentará a la perfección. ¡Será tu compañía perfecta!