Si tienes un bonsái y en febrero no sabes si tocarlo o no, quédate leyendo esto, porque tocarlo sin saberlo puede ser el error que lo estropee este año. ¡Vamos con todo lo que necesitas conocer sobre tu bonsái en febrero

Febrero puede parecer un mes tranquilo, todavía muy de invierno, pero en algunas zonas es el momento en el que el bonsái empieza a despertar. No es un mes para correr ni para hacer muchos trabajos. Es un mes para observar y entender qué te está pidiendo tu preciado árbol.

¡Así tienes que actuar con tu bonsái en febrero! 

Y aquí viene la primera pregunta clave: ¿cómo sabemos si nuestro bonsái está empezando a activarse? Tu bonsái en febrero manda señales. 

Si tienes un bonsái y no sabes si está dormido o empezando a activarse, mira esto. Hay algo muy sencillo que puedes observar: las yemas. Cuando las mismas empiezan a hincharse, es una de las señales más claras de que el bonsái se está preparando para brotar.

Si tu bonsái es de hoja caduca y ya muestra actividad, este es un buen momento para plantearte la poda y, si tienes experiencia, el alambrado. Hazlo siempre con calma y sin prisas, buscando dar forma al bonsái poco a poco.

Si tu bonsái es de hoja perenne, esto es muy importante. No se debe podar y alambrar el mismo día. Primero se poda y se deja descansar al árbol.
Unas dos semanas después ya se puede alambrar y así evitamos un estrés innecesario, el cual puede afectar seriamente a la salud del bonsái. 

Después de podar un bonsái, no todo es esperar. También podemos ayudarle a recuperarse mejor. En este instante, productos como Zokamin Kitosan x3
pueden ayudar a reforzar las defensas del bonsái tras la poda. Además, mejora el crecimiento, el desarrollo radicular de la planta y la absorción de nutrientes. Ayuda a combatir el estrés generado y es perfecto para la prevención de enfermedades y debilidad general.

Una de las dudas más habituales en febrero es el trasplante. ¿Se puede trasplantar un bonsái en febrero? Depende del clima y del estado del bonsái.
No se trasplanta por calendario, sino cuando el árbol lo pide: justo antes de brotar, con las yemas hinchadas, pero aún cerradas. Si ya no hay riesgo de heladas fuertes y el bonsái lo necesita porque tiene un mal drenaje, raíces apretadas o sustrato viejo, ya es posible trasplantar con garantías.

Cuando el bonsái empieza a mostrar brotes más activos, podemos empezar a pensar en nutrición. En febrero, productos como Zokamin MicroFe+
ayudan a reforzar el follaje y a mantener un crecimiento equilibrado. Además, previene y corrige carencias de micronutrientes. 

En febrero, el riego también cambia. El bonsái todavía no consume mucha agua, pero está a punto de empezar a hacerlo. No riegues por costumbre,
riega observando el sustrato. Tu bonsái en febrero es muy distinto al que encontrarás en primavera. 

Si solo recuerdas una cosa de febrero, que sea esta. Febrero no es un mes de grandes trabajos. Es un mes de observación. Observar, entender y acompañar al bonsái es la base para cuidarlo bien desde el principio.

Dicho esto, desde Zoka te recomendamos no perder de vista otro de nuestros abonos para bonsáis. Hablamos de Zokamin Primavera. Pensando en lo que viene, es ideal comenzar su aplicación en marzo y seguir con la misma durante los meses abril y mayo, con el bonsái en plena fase de brotación. ¡Es un abono vigorizante espectacular!